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Nuestro Fundador<br> Don Carlos González Cruchaga

Nuestro Fundador
Don Carlos González Cruchaga

Nuestro Fundador "Don Carlos González Cruchaga"

 

Obispo emérito de Talca

Fecha Nacimiento: 08-06-1921
Fecha Ordenación Sacerdotal: 23-09-1944
Fecha Ordenación Episcopal: 07-03-1967

Lema Episcopal: Ven, Señor Jesús

Biografía:

Monseñor Carlos González Cruchaga nació en Santiago el 8 de junio de 1921. Sus padres fueron Don Guillermo González Echenique y Doña Elena Cruchaga Tocornal y su padrino de bautismo fue su primo hermano, el Padre Alberto Hurtado Cruchaga.

Realizó sus estudios en el Colegio San Ignacio, de los Padres Jesuitas, y en 1937 ingresó a la Universidad Católica a estudiar Agronomía, carrera que suspendió el año 1938 cuando tomó la decisión de entrar al Seminario Mayor de Santiago para hacerse sacerdote. Como parte de su formación sacerdotal, cursó estudios en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, los que le dieron el grado de Bachiller y Licenciado en Teología.

El 23 de septiembre de 1944 fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Santiago, por Monseñor José María Caro. Su primera misión fue en la Parroquia San Joaquín, donde ejerció como Vicario Cooperador entre los años 1944 y 1946.

Durante sus años de sacerdote, Monseñor González cumplió múltiples tareas pastorales. Fue Asesor Nacional de la Juventud Obrera Católica (JOC), de 1947 a 1949; Párroco de la Parroquia Cristo Resucitado, en Santiago, el año 1949. En 1950 inició una amplia y fecunda labor en el Seminario Pontificio de Santiago, tarea que ocuparía gran parte de su vida sacerdotal. Allí, fue Prefecto de Teólogos y Director Espiritual hasta que en 1962 fue nombrado Rector del Seminario, cargo que cumplió durante cuatro años. En el mismo período asumió como Asesor Nacional de los Universitarios Católicos y fue director espiritual de cientos de personas, lo que refleja su gran preocupación por la formación interior de los cristianos.

El 5 de enero de 1967 fue elegido Obispo de Talca, siendo consagrado en la Iglesia Catedral de esta ciudad el 5 de marzo del mismo año, por los Obispos José Manuel Santos, Bernardino Piñera y Gabriel Larraín.

En el transcurso de sus treinta años de ministerio episcopal, fue miembro de la Comisión Episcopal para los Seminarios, y en varias oportunidades miembro del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal. Fue Presidente de la Conferencia Episcopal en dos períodos, desde 1988 a 1992, elegido en 1988 y reelegido en 1990.

En 1996, cumplidos los setenta y cinco años de edad, se acogió a retiro, culminando así su labor de Pastor de la Diócesis de Talca por tres décadas. En una masiva eucaristía celebrada en el frontis de la Iglesia Catedral, se despidió de su pueblo diocesano el 22 de diciembre de 1996.

El 5 de enero de 1997 dejó de ser Obispo Titular de la Diócesis de Talca, sucediéndolo en su cargo, Monseñor Horacio Valenzuela Abarca.

En su larga vida sacerdotal y episcopal, Monseñor Carlos González tuvo una preocupación prioritaria y permanente por la formación de las personas, de los sacerdotes, seminaristas y religiosos en general. Las puertas de su casa estuvieron siempre abiertas porque la atención a las personas fue uno de sus grandes valores. La creación del Seminario de formación sacerdotal San Pablo de Rauquén (1981) y del Monasterio de las Hermanas Trapenses de Quilvo (1980) dan cuenta de la misma inquietud.

Su ferviente búsqueda de la justicia social lo llevó a preocuparse siempre por los pobres, por los más débiles y frágiles de la sociedad. La creación de la Congregación de Religiosas del Buen Samaritano, el año 1978 en Molina, a cargo de la priora Madre Irene García, es uno de sus tantos empeños en esta dirección.

Las más de doscientas cartas pastorales y otros textos, escritos durante su ministerio sacerdotal y episcopal, y la publicación de nuevos libros siendo Obispo emérito, reflejan su gran preocupación de pastor por la formación de su pueblo. Entre sus múltiples obras, podemos mencionar: “El rostro de Jesús”, “Haz tú lo mismo”, “Dime centinela, ¿qué ves en la noche?”, “Sida y educación sexual”, “El Padre Hurtado, un hombre de Dios”, “La pobreza se supera en la solidaridad”, etcétera.

Mientras fue Obispo emérito, entre los años 1996 y 2008, estableció su residencia en el Caserío Lircay, lugar donde se insertó como un vecino más, preocupado de las necesidades de la comunidad, como las gestiones necesarias para conseguir la pavimentación de las calles, entre otras. Dedicado plenamente a su vida sacerdotal, celebraba cada domingo la Eucaristía en la Capilla del sector. Continuó atendiendo a las personas que llegaban a él en busca de ayuda espiritual; predicando retiros a los jóvenes; y escribiendo para contribuir a la formación de las personas y manifestar su preocupación por el acontecer nacional. De este período, podemos destacar: “En la cercanía del 2000”, “Jesús y la gloria de amar”, “Con verdad se construye la reconciliación”, “Jesús en vasos de barro”, “Sobre la cabeza llueve ceniza”.

En el marco de las celebraciones por sus 60 años de vida sacerdotal, en septiembre de 2004, Monseñor Carlos González presentó el libro “Manuel Larraín, un obispo sorprendente”, demostrando su gran admiración por este obispo amigo del Padre Hurtado que lo precedió en la Diócesis de Talca.

En julio de 2006, dedicó a los consagrados a Dios y a quienes buscan por diversos caminos al Señor, su libro “Semillas de esperanza”. Y en enero de 2008 fue publicado su penúltimo libro, titulado, “Y qué hiciste con tu hermano”, texto que por mucho tiempo se resistió a publicar por la controversia que podría generar el hecho de entregar su testimonio de obispo en el período del régimen militar.

Su permanente preocupación por el desarrollo de los acontecimientos en Chile y el mundo, se traducía en su constante ejercicio de escribir. Fue así como este año estuvo dedicado a escribir sus reflexiones y visión crítica sobre el fenómeno de la globalización, un tema complejo y sin rostro, como lo manifestó muchas veces. Su anhelo era entregar a los cristianos un mensaje certero que les ayudara a enfrentar los problemas nuevos con soluciones nuevas. Este libro, que no alcanzó a publicar en vida, será probablemente su obra póstuma.

En sus doce años de Obispo emérito, Monseñor Carlos González también dedicó parte de su tiempo a ser Capellán del Liceo Agrícola San Alberto Hurtado de Molina, donde mostró un sacerdocio lleno de alegría y esperanza a los jóvenes campesinos que allí se forman. Celebraba la Eucaristía diaria en su casa y los domingos en la comunidad del sector; los terceros domingos de cada mes, concurría a celebrar la Eucaristía a la localidad de Villa Prat, comuna de Sagrada Familia de Curicó; y todos los jueves lo hacía en la Parroquia San Agustín de Talca.

Su último libro, titulado con la pregunta “¿Quién es Jesús?”, lo presentó pocos días después de que se hiciera pública la noticia de su enfermedad terminal. Entonces, Don Carlos hizo propicia la ocasión para insistir en la necesidad de tener a Cristo como el eje central y la gran línea de acción en la vida. Y fue Jesús, el Buen Pastor, el Buen Samaritano, la gran línea de acción de este Obispo que pasó por esta tierra haciendo el bien.

Mons. Carlos González falleció en su residencia de Talca el 21 de septiembre de 2008.

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