FILÓSOFO UCM: “LA FILOSOFÍA ANALÍTICA SE DESTACA POR BUSCAR LA COOPERACIÓN CRÍTICA CON OTRAS DISCIPLINAS” - Universidad Católica del Maule
Trigger

FILÓSOFO UCM: “LA FILOSOFÍA ANALÍTICA SE DESTACA POR BUSCAR LA COOPERACIÓN CRÍTICA CON OTRAS DISCIPLINAS”

FILÓSOFO UCM: “LA FILOSOFÍA ANALÍTICA SE DESTACA POR BUSCAR LA COOPERACIÓN CRÍTICA CON OTRAS DISCIPLINAS”
1 Jun 2023


El Dr. Gonzalo Núñez Erices, académico del Departamento de Filosofía de la Universidad Católica del Maule y director de la Revista Palabra y Razón.

La filosofía analítica es una tradición filosófica que se caracteriza por desentrañar los problemas filosóficos mediante el análisis riguroso de los conceptos, la clarificación de los argumentos y la precisión en el uso del lenguaje. Sin duda, ha tenido un impacto significativo en muchos campos, incluyendo la filosofía del lenguaje, la filosofía de la mente, la epistemología y la ética, generando debates y discusiones fructíferas en torno a problemas fundamentales como la naturaleza del significado, la relación entre el lenguaje y el pensamiento, la naturaleza de la conciencia y la realidad de los valores morales.

Pero, ¿cuáles son los problemas filosóficos más interesantes o actuales que aborda la filosofía analítica? ¿Cómo podemos diferenciarla de otras tradiciones filosóficas? ¿Cómo adentrarnos en la filosofía analítica? El Dr. Gonzalo Núñez Erices, académico del Departamento de Filosofía de la Universidad Católica del Maule y director de la Revista Palabra y Razón, reflexiona al respecto en esta #EntrevistaUCM.

Núñez es licenciado y magíster en Filosofía por la Universidad Alberto Hurtado. Es doctor en Filosofía por la Universidad Sheffield, Reino Unido. Además, es miembro de la Asociación Latinoamericana de Filosofía Analítica (ALFAn).

— Profesor, ¿Cuál es su definición de filosofía analítica y cómo se diferencia de otras corrientes filosóficas?

El término “filosofía analítica” se utiliza generalmente para referir a una cierta tradición filosófica. Si bien no hay una definición estándar, la filosofía analítica se caracteriza, a mi parecer, por una cuestión metodológica. En este sentido, un aspecto clave es comprender a la filosofía como una actividad teórica de riguroso análisis lógico-conceptual en lugar de un cuerpo de doctrinas teóricas con tópicos excluyentes a otras tradiciones filosóficas. Esto es, la filosofía analítica es una forma de abordar aquellos problemas que son propios a la filosofía en términos generales a partir de un énfasis en la clarificación y comprensión crítica de los argumentos que sostienen una tesis. Desde sus inicios a comienzos del siglo XX con el surgimiento del positivismo lógico –movimiento vinculado a pensadores como Rudolf Carnap, Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein, entre otros– la filosofía analítica ha comprendido que el oficio filosófico es un trabajo con el lenguaje. Más aún, hasta hoy en día, la idea de que los problemas filosóficos son en realidad problemas lingüísticos sigue siendo predominante. Esta perspectiva implica muchas veces considerar que problemas que parecen estar revestidos de una genuina profundidad y complejidad, en realidad no se tratan más que de confusiones lingüísticas o construcciones retóricas. Más que cualquier otra tradición, la filosofía analítica entiende el lenguaje como su lugar de pertenencia.

Por otro lado, la filosofía analítica proviene del empirismo moderno de los siglos XVII y XVIII, por lo que es un pensamiento con una fuerte raigambre en la evidencia del conocimiento empírico y sensorial. Sin lugar a duda, esto instala a la filosofía analítica como una tradición no solo que dialoga cercanamente con las ciencias naturales y sociales, sino que, en muchas ocasiones, como un tipo de saber cuyos límites y objetos últimos de conocimiento están dados por los descubrimientos y teorías científicas más relevantes. Tal condición implicó un fuerte ataque crítico a la metafísica al considerarla como una permanente confusión lingüística o, a lo menos, una reformulación de la naturaleza propia de los problemas de la metafísica.

Finalmente, a mi parecer, la utilización del término “filosofía analítica” también revela un tipo de disputa que no es sólo estrictamente filosófica, sino que, en ciertos aspectos, política, ideológica e incluso con características nacionalistas. Existe una distinción entre una filosofía analítica más cercana a la lengua y cultura anglosajona y, por otro lado, una filosofía continental que agrupa fundamentalmente a tradiciones filosóficas de países como Alemania, Francia o España. Mientras estos últimos acusan que la filosofía analítica carece de profundidad en su visión cientificista del mundo, los primeros, en cambio, acusan a la filosofía continental de ser sólo una expresión poética y retórica en lugar de un aporte al conocimiento. A mi parecer, muchas veces tal división está basada en caricaturas, prejuicios, lógicas de identidad, desprecios pseudo-intelectuales o simplemente egos propios del mundo académico. Personalmente, prefiero entender a la filosofía como un ejercicio libre, desapasionado y desprejuiciado, sin moralismos y acomodaciones conformistas para transitar, de este modo, a las diferentes manifestaciones del pensamiento humano.

¿Podría explicarnos algunos de los problemas filosóficos más interesantes o actuales que aborda la filosofía analítica?

Los problemas que aborda la filosofía analítica son todos aquellos problemas competen a la filosofía. Yo no diría que hay problemas “propios” de la filosofía analítica. Más bien, como comentaba en la pregunta anterior, la filosofía analítica es más bien un acercamiento metodológico en lugar de una tradición con problemas o temáticas que sean excluyentes para otras. Sin embargo, hay ciertas temáticas que ha sido desarrolladas con más fuerza o vehemencia que otras. El lenguaje, por supuesto, es un tema recurrente en la filosofía analítica: comprender cuáles son las condiciones en las cuales nuestras palabras son capaces de traer significado al mundo es un problema permanente para la filosofía analítica; establecer si es posible una teoría de la verdad a partir del análisis lógico y/o semántico de las proposiciones; o bien, determinar si la vaguedad o imprecisión que caracteriza alguno de nuestros predicados proviene del propio lenguaje, de nuestra falta de conocimiento o porque el mundo en sí mismo es indeterminado.

En metafísica, se trabaja el problema sobre identidad personal, es decir, si existe (y bajo qué condiciones) o no una continuidad del yo a pesar de los cambios físicos o psicológicos que un individuo experimenta a lo largo del tiempo. Por otro lado, el libre albedrío también es un problema filosófico: mientras algunos sostienen que no es posible compatibilizar la posibilidad de una voluntad libre con los determinismos sociales o biológicos, otros sostienen que es posible compatibilizar ambos aspectos sin caer en contradicción. La naturaleza del espacio también ha sido una discusión significativa en metafísica analítica. Una postura substantivista defiende la idea de que el espacio existe por sí mismo con independencia a los objetos que lo ocupan; una postura relacionalista, en cambio, plantea que el espacio no existe por sí mismo y solo lo hace como relaciones espaciales entre objetos materiales. Además, hay abundante literatura sobre el tipo de existencia de objetos abstractos como números, proposiciones y propiedades, e incluso de objetos ficcionales como personajes de novelas, video juegos o películas. Por un lado, hay quienes plantean que estos objetos existen únicamente a nivel psicológico o como construcciones lingüísticas. Por otro lado, hay quienes piensan que estos objetos no-físicos existen con independencia a los contenidos mentales de un sujeto y al lenguaje.

También disponemos de muchísima literatura en filosofía de la ciencia, desde donde se plantean preguntas sobre la naturaleza de la metodología científica, sus explicaciones, las características de lo que sería una ley científica, la causalidad natural, entre otros temas. No obstante, en las últimas cinco décadas, la analítica ha alcanzado mucho protagonismo con la filosofía de la mente. Su pregunta fundamental es si acaso la mente humana puede o no ser explicada exclusivamente en términos físicos (o incluso eliminada) de acuerdo con los últimos avances de la neurociencia. Por otro lado, también es muy fuerte una corriente teórica que, en conjunto con la psicología cognitivista y ciencias de la computación, entiende a la mente en analogía con el software de un ordenador y el cerebro como su hardware. Estas discusiones son fundamentales en la época actual de la inteligencia artificial que borra cada vez los límites de la idea de una condición propiamente humana.

¿Cuál es su opinión sobre la importancia de la filosofía analítica en la sociedad actual? ¿Cree que es relevante para la solución de problemas cotidianos?

Creo que esa es una pregunta que no debería ser respondida por la “filosofía analítica”, sino por la filosofía en general. En primer lugar, tendríamos que plantearnos seriamente si la filosofía esta llamada a “solucionar los problemas cotidianos”. Más aún, ¿puede (o debe) realmente la filosofía resolver algún tipo de problema? Evaluar que algo es importante en función de su capacidad para resolver problemas (cotidianos o de otra índole) es un criterio que puede ser injusto o hasta sesgado. Hay muchas actividades que hacemos y que consideramos muy importante o significativas a pesar de que no impliquen la solución a algún tipo de problema. Por ejemplo, jugar (un deporte, un juego de mesa, en un parque con la mascota, o con un hijo o hija) es algo que hacemos, en general, sin esperar la solución de algo. En este sentido, quizás la filosofía es más bien una actividad lúdica que no deberíamos juzgarla por su capacidad para resolver problemas, sin que por ello pierda profundidad y significatividad. Aunque la filosofía en realidad no soluciona ninguno de los problemas de la vida humana, puede entregar nuevas perspectivas sobre los mismos o ciertas preguntas que desbordan los supuestos y soluciones del razonamiento científico, el pensamiento cotidiano o las hegemonías culturales. La filosofía es un juego cuya levedad, para parafrasear a Kundera, a veces se vuelve muy insoportable.

Tampoco con esto quisiera defender, como lo podemos desprender en Aristóteles varios siglos atrás, que el valor de la filosofía está en una cierta inutilidad. Hay, a mi parecer, un exceso de romantización en defender el lugar de la filosofía como un pensamiento gratuito que resiste a la utilidad de la lógica económica. Toda actividad que llevamos a cabo, incluso jugar, lo hacemos porque es útil. Con esto me refiero simplemente a que lo hacemos por una alguna razón o finalidad que nos hace sentido. No creo que la filosofía solucione los problemas del mundo, de hecho, no creo que solucione problema alguno, pero sí pienso que es útil para que aquello que reconocemos como problemático no este reducido a una forma unidimensional u homogeneizada del pensamiento. La filosofía, en toda su amplitud y formas de expresión, tal como la entiendo, es una necesaria resistencia anti-dogmática al pensamiento único y hegemónico de una época. Su valor y utilidad (liberando estos términos de la lógica económica) está, por lo tanto, en ser inevitablemente contemporánea.

Ahora bien, si la filosofía analítica tiene alguna importancia específica para la sociedad contemporánea, cuestión que, como he dicho, no me convence del todo, podría estar en temas que sin duda están desafiando al ser humano hoy. Por ejemplo, las preguntas que nos obliga a realizarnos el desarrollo de la inteligencia artificial. Se trata de un tema que no solo nos obliga a pensar la naturaleza de la mente humana, sino también una nueva antropología filosófica con profundas consecuencias éticas que, quizás, aun no somos capaces de vislumbrar del todo. Sin embargo, esto requiere que la filosofía se piense a sí misma libre de trincheras ideológicas en un diálogo transversal entre distintas tradiciones y disciplinas.

¿Podría compartirnos algún trabajo o investigación que haya realizado y que considere relevante dentro de la filosofía analítica?

Mi principal interés de investigación es acerca de la noción de límite. Trabajo esto fundamentalmente desde la metafísica y la filosofía del lenguaje. Por ejemplo, en un artículo titulado “Los límites modalmente vagos de la simplicidad mereológica”, publicado el año 2022 en la revista Enrahonar, trabajo temas sobre composición material. La principal pregunta es en qué circunstancias dos o más objetos componen otro objeto. Aunque parece un pregunta simple e inocua, su respuesta tiene importantes implicaciones ontológicas e incluso prácticas. Cotidianamente consideramos que existen objetos que están compuestos de partes (por ejemplo, la Gran Muralla China es un objeto compuesto por muchas piedras del mismo modo que un auto está compuesto por el ensamble de todas sus partes). No obstante, si creemos que dos o más cosas componen juntas una tercera cosa, entonces cuando compras un pack de seis cervezas deberías estar dispuesto a pagar siete objetos: cada una de las seis cervezas más el objeto que es la suma de ellas. Peor aún, no solamente deberías pagar la suma de las seis cervezas, sino que las 720 combinaciones de agrupaciones posibles que existen en un total de 6 objetos. Parece entonces que no nos resulta muy económico creer que dos o más cosas componen una tercera entidad.

Ahora bien, cuando aceptamos que la composición efectivamente ocurre, debemos también enfrentar problemas de vaguedad. Por ejemplo, si aceptamos que las nubes son objetos compuestos (es decir, objetos con partes), entonces parece no existir un límite preciso que me indique dónde comienza una nube y dónde comienza otra. A su vez, resulta vago determinar si algunas micro-gotas de agua líquida en el cielo son partes de dicha nube o simplemente parte de sus alrededores espaciales. La única manera de evitar la vaguedad parece ser la aceptación de la tesis del nihilismo mereológico, es decir, que nunca es el caso que dos o más objetos componen una tercera entidad. Si esto es cierto, entonces la realidad material consistiría solo de átomos u objetos sin partes, de modo que no existirían nubes, pero tampoco libros, mesas, murallas, autos, planetas e inclusos seres humanos en un sentido más radical. En una realidad así no habría espacio para la vaguedad. Sin embargo, en el mencionado artículo defiendo que la tesis del nihilismo ontológico, aunque elimina la vaguedad composicional, no es capaz de eliminar la vaguedad de los límites modales en la localización espacial de un objeto simple; esto es, no es capaz de precisar los mundos posibles en los que un objeto simple actualiza su localización espacial efectiva. Para argumentar este punto, mi trabajo considera el principio de incertidumbre de Heisenberg y algunas de las tesis fundamentales de la física cuántica sobre la imposibilidad de precisar al mismo tiempo la posición y velocidad (o momentum) de una partícula atómica. Este trabajo es entonces un ejemplo de cómo la filosofía analítica discute temas propios de la metafísica (los componentes últimos de la realidad) considerando un diálogo directo con los descubrimientos de la ciencia. A quienes les interesa esta intersección, por ejemplo, entre ciencia y filosofía, la tradición analítica puede resultar interesante e intelectualmente desafiante.

¿Cuál es su visión sobre la formación y enseñanza de la filosofía analítica? ¿Cómo se puede motivar a los estudiantes a interesarse en esta corriente filosófica?

La filosofía analítica ya hace unos años ha entrado fuertemente en las escuelas y departamentos de filosofía en Chile y Latinoamérica a través de cursos de lógica, filosofía del lenguaje, filosofía de las ciencias, filosofía de la mente, epistemología y seminarios. Hay una gran cantidad de programas de pregrado y postgrado dedicados a temáticas de filosofía analítica, junto con una gran variedad de congresos, coloquios, charlas y revistas académicas especializadas de alto impacto, además de redes nacionales e internacionales de académicos y estudiantes. La filosofía analítica, por consiguiente, está ya instalada con una fuerte presencia en el desarrollo filosófico en Chile y en la región. A mi parecer, la principal motivación es desarrollar un gusto en el estudiante por el conocimiento en todas sus posibilidades. Cultivar un valor en el trabajo interdisciplinario y que el saber, finalmente, es una construcción colaborativa en lugar de una carrera personalista. La filosofía analítica, en este sentido, se destaca por buscar la cooperación crítica con otras disciplinas. Tal característica puede utilizarse como una ventaja para no alimentar el prejuicio de que, por ejemplo, filosofía y ciencia son saberes radicalmente distintos o incluso opuestos entre sí. Por último, la filosofía analítica tiene una fuerte presencia en la formación rigurosa del pensamiento crítico, la capacidad de argumentación crítica y el análisis conceptual. Esta formación tan característica se transforma finalmente en una herramienta transversal para la construcción del conocimiento.

¿Qué recomendaciones daría a aquellos que quieran profundizar en la filosofía analítica o seguir una carrera en esta área?

Mi recomendación sería abandonar cualquier tipo de pasión dogmática por la filosofía que implique prejuicios hacia otras formas de conocimiento. No reducir a la filosofía a ningún tipo de pensamiento único, particularmente a un cientificismo irreflexivo. Estudiar e interesarse por las ciencias, la literatura, el arte y la cultura humana en todas sus manifestaciones (populares o tradicionales) para buscar un diálogo virtuoso entre ellas. Valorar el rigor conceptual y la rigurosidad argumentativa sin dejar de lado la creatividad y espontaneidad del pensamiento. Hay algo lúdico en la actividad filosófica que su olvido o desprecio genera formas extremadamente rígidas que terminan por atrofiar el pensamiento humano. Sobre todo, aconsejaría no acercarse a la filosofía analítica como si fuese un territorio de confort ideológico; dejar de lado la desconfianza y los prejuicios a otras formas de comprensión del oficio filosófico. La filosofía analítica es solo un método en lugar de una doctrina moral de cómo debería ser la práctica filosófica. Creo que esta sería la mejor actitud para acercarse a la filosofía analítica y a la filosofía en general.

 

Crédito: Facultad de Ciencias Religiosas y Filosóficas UCM.

EnglishFrançaisDeutschहिन्दीPortuguêsEspañol