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Columna de opinión: Volver a jugar en familia

Columna de opinión: Volver a jugar en familia
7 Abr 2020


William Reyes Mardones, docente del Departamento de Formación Inicial Escolar de la Universidad Católica del Maule.

Si bien el mundo está pasando por un momento muy delicado y complejo, como familia debemos aprovechar esta oportunidad que se nos da, volver a reencontrarnos en nuestros hogares.

Antes de decretarse este estado de pandemia, vivíamos en un mundo muy acelerado y con pocas posibilidades de juntarnos en familia, poder convivir y realizar actividades que siempre han estado ahí, pero pocas veces las ocupábamos por esa vida agitada que estábamos viviendo.

En estos momentos, todos hablan de realizar actividades escolares que nacen del colegio “online” con los hijos como talleres, tareas, materias, evaluaciones, entre otras, la pregunta que debemos hacernos es ¿Qué pasa con el tiempo que resta, el llamado tiempo de ocio?  La respuesta está en un concepto que todos conocemos, pero pocos lo practican en casa, esto es, el juego.  Cada uno en su nivel.

Los beneficios de jugar desde los aspectos psicosocial son muchos, autoestima, empatía, amistad, trabajo en equipo, respeto, logros, creatividad, humor, amor, entre otros.

Recuerdo cuando el mundo era diferente nos juntábamos, padres, hermanos y la familia a jugar en casa a compartir con actividades y juegos muy sencillos y entretenidos, se pasaba muy bien y se generaron lazos que han perdurado por siempre.  Por lo tanto, es una buena oportunidad para juntarse pensando no solo en jugar por jugar o hacer por hacer, sino que con todo lo que se logra cuando estamos reunidos cara a cara, conversando, dialogando, discutiendo, confrontando, en otras palabras, comunicándonos.

Al jugar en casa se produce la transversalidad del conocimiento y del afecto, así los padres, preparan y educan a los hijos para la vida.  No es necesario tener ni apelar a la tecnología para entretenerse (veo y sé del uso del teléfono y el computador todo el día), este es el momento donde los adultos deben ser creativos, mostrar otras alternativas y eso no es más ni menos que jugar.

Existen una serie de juegos y actividades que se pueden incorporar a nuestro quehacer en estos momentos; recordar el dominó, las cartas, la gran ciudad, las adivinanzas, los dardos, juegos de roles, música, poemas, el ludo, ajedrez, damas, ver películas, videos, cuentos, títeres, etc.

Mi invitación como conocedor, desde hace mucho tiempo, de la recreación, de los juegos y actividades lúdicas es a volver a jugar, a sentirse niños, a conversar, a reír y de esta manera reencontrarse.

Debemos, en estos momentos, apelar a la psicología positiva que se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación.  La felicidad está en nuestro estado de ánimo.

 

 

“Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Universidad Católica del Maule”.