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Agronomía: Expertos destacan los alimentos patrimoniales de Chile en el Día Internacional de la diversidad biológica

Agronomía: Expertos destacan los alimentos patrimoniales de Chile en el Día Internacional de la diversidad biológica
20 May 2020

La agricultura permite traer a la mesa, diferentes productos que forman parte del patrimonio agroalimentario, ejemplo de ello son las variedades de papas chilotas y ají presentes en nuestro país. La académica Dra. Ximena Quiñones de la Escuela de Agronomía y el coordinador del Programa Campus Sustentable, Juan Pablo Hernández, de la Universidad Católica del Maule, destacan la importancia de valorar los saberes campesinos asociados a la protección de variedades locales.

Desde el punto de vista de la ecología, los ecosistemas del planeta, necesitan de la diversidad de especies para lograr un equilibrio, puesto que cada una cumple un rol distinto y necesario para el resto del ecosistema.  Pero también hay una biodiversidad proveniente de la agricultura y los saberes campesinos, que desde hace décadas forman parte de la riqueza biocultural de los pueblos, que han propiciado su valorización y uso sustentable.

La académica de la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica del Maule, Dra. Ximena Quiñones y Juan Pablo Hernández, coordinador del Programa Campus Sustentable de la Universidad Católica del Maule (UCM) sede Curicó, destacaron la importancia que tiene el patrimonio agroalimentario, en el marco del Día Internacional de la diversidad biológica que se celebra este 22 de mayo.

Este patrimonio biocultural está presente día a día, y quizás no se es consciente de ello.  Un ejemplo claro es la conocida papa chilota, que cuenta con 286 variedades, una tradición gastronómica que ha traspasado generaciones, proviene desde la agricultura y el cuidado de las semillas.

“Esa enorme diversidad de variedades, permite a las comunidades trabajar en diferentes ecosistemas, hay variedades que se adaptan a mayor o menor altura. También se pueden adecuar a mayor salinidad, como la quinua que se puede cultivar incluso, en zonas de salares al sur de Bolivia, y que crece en unas condiciones de salinidad que ninguna otra especie podría hacerlo. A esto se suman, diferentes cultivos, que se desarrollan en escasez hídrica y se adecúan a esas condiciones”, mencionó la Dra. Ximena Quiñones.

Según explicó la docente UCM, en la agricultura campesina tradicional e indígena, los pueblos conservaron mucha diversidad de especies, por ello es posible observar distintos tipos de porotos, quinua, ají, maíz, zapallo, entre tantas otras variedades.

“Cuando nosotros hablamos de patrimonio biocultural, nos referimos a que estas variedades y cultivos, que fueron domesticadas por el ser humano y que lo acompañan desde milenios, que son parte de su cultura”, precisó la Dra. Ximena Quiñones.

Riqueza del Maule

El tipo de agricultura presente en la actualidad es de monocultivo de producción industrial, que se inventó como concepto en los años 40- 50 del siglo XX. “Hay muchas variedades en la Región del Maule, que están en las comunidades campesinas y que son muy valiosas, nosotros como Universidad, hemos hecho un gran trabajo para identificarlos”, explicó la académica de agronomía de la UCM.

Esta riqueza campesina del Maule, forma parte del patrimonio genético de la zona. Juan Pablo Hernández, coordinador del Programa Campus Sustentable, dijo que “Podemos destacar los diferentes tipos de ajíes, como el cacho de cabra, ‘putamadre’, cristal, chileno negro y otros cruzamientos que han desarrollado los campesinos con sus propias técnicas de selección. Otras especies patrimoniales son algunas variedades de tomate, sandía y maíz de la costa. Incluso, se pueden sumar la artesanía en fibras vegetales como el coirón y la paja de trigo del secano interior para la elaboración de chupallas”, dijo.

“Nuestro deber como consumidores es darle importancia y valorar los alimentos patrimoniales que poseen cualidades organolépticas y nutricionales que, en la mayoría de los casos, son superiores a las variedades más industriales. Además de valorar prácticas patrimoniales como la trilla a yegua, la esquila de ovejas, entre tantas otras”, acotó Juan Pablo Hernández.